Etiquetado: futuro

Grayscale morality

Nos desplazamos por instinto, nos movemos en manada. Buscamos la fuente al tener sed, alcanzamos el cuchillo para comer. Y al viajar conocemos excelsos lugares que nos llenan de paz interior, como las montañas de Euskal Herria.

Donostia, Zarautz, Deba, Hendaya… Euskal Herria está lleno de mágicos lugares elegidos por la nobleza y rica burguesía para vacacionar, todas ellas con el mar y la playa como denominador común. Con el auge del turismo gastronómico y rural, Euskal Herria renace ofreciendo sus mejores platos y verdes prados.

Todo está cambiando; lo que antaño eran grandes hoteles y lujosos casinos, ahora son bares típicos de pintxos y sidrerías.

El actual modelo tiene un fin, y en algunos lugares está mutando hacia algo nuevo, desconocido. Los lugares, vivos, liberan energía contra sus ocupantes haciéndolos retroceder, adaptarse. Todavía no somos conscientes de estos impulsos, pero da igual, no cambia nada.

Debiéramos siempre ofrecer lo mejor de nosotros mismos, querer para los demás lo que para uno mismo y velar por el bien personal. Esta es la razón del fracaso de ideas grandes, el exceso de mediocridad.

De todos modos, la realidad no existe. Creemos en lo que queremos creer, hasta que dejamos de hacerlo.

En una era post-fotográfica en la que se ha superado el paradigma fotográfico como modelo de realidad, ya que en mayor o menor grado hay una perversión y transfiguración, el fotógrafo ya no se limita a plasmar la “realidad”, sino que se construye una. Las fotografías han dejado de ser panrealísticas (realidad universal), ahora son ventanas que el fotógrafo abre a su realidad, son fragmentos del mundo en el que vive.

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‘Orri txuri’ Aquí y ahora

Vivimos a merced de nuestras decisiones, pudiendo elegir el presente y sin controlar el futuro. Somos aquí y ahora.

Buscamos el contacto; guardar fragmentos de vida que nos representan de alguna manera, sin ninguna expectativa definida. Construimos una realidad paralela que nos permite observar y ser vistos.

«La realidad es poliédrica. Toda realidad es inherente a la persona que la interpreta y obedece a la historia personal. Desde las experiencias perinatales hasta el presente, cada acontecimiento, por insignificante que sea, es trascendental»